El 10 de julio tendrá lugar una reunión informativa para las familias de nuevo ingreso

Familia Márquez Márquez


31 de agosto.

Todo el mundo, al pensar en esa fecha rememora el final de unas buenas vacaciones, el rápido paso del verano, lo poco que han durado esos días en la playa... para nosotros el 31 de agosto tiene un significado muy muy especial. Fue justo el 31 de agosto de 2011 cuando recibimos una llamada de teléfono que no sabíamos que nos abría una puerta bien grande a casi dos años de gratificantes experiencias, nuevas amistades, momentos inolvidables y tooooooooodo un mundo de conocimientos al alcance de un pequeñajo que acababa de cumplir 1 año...

Habíamos pasado semanas pensando en los distintos centros educativos de infantil que teníamos cerca de casa, porque llegaba la hora en que "mamá" tenía que volver al trabajo y Jesús, el pequeño de la casa, tenía que iniciar su andadura en el mundo escolar. Por cercanía, en primer lugar, y por las buenas referencias que nos daban, nos decantamos por solicitar plaza en el CEI El Triángulo, a sabiendas que era una lotería... Después de días y días de carreras buscando certificados, papeles varios, fotocopiando, buscando más papeles... ¡¡gracias Mario por tu paciencia y sonrisa!!... Y por fin salieron las listas de admitidos y... ooooohhhh... Jesús no estaba. Bueno, en lista de espera por si al final había alguna baja. No contábamos con ello, así que hubo que pasar al plan B y buscar un centro privado...

Y con esa mezcla de sensaciones nos fuimos a Málaga, a desconectar, a la playita... y ¡sí! en pleno paseo marítimo, casi casi pisando la arena y oliendo el mar... suena el teléfono...

    - ¿Si?
    - Hola buenos días, llamo de El Triángulo... es que ha habido una plaza vacante y era por ver si seguíais interesados...
    - Eh, bueno... espera un momento que voy a hablarlo con mi marido... Que sí, que sí... que estamos interesados, por supuesto.
    - Muy bien, pues os informo... el curso comienza... periodo de adaptación... primero unas horas... bla, bla, bla....

Había dejado de entender lo que me decía la directora del centro (una tal Vanesa)... estábamos taaaaaaan contentos...

Y bueno, una vez aclarado dónde estábamos y que obviamente Jesús entraría unos días más tarde, comenzó todo. Y decimos todo, porque hemos descubierto que adentrarte en El Triángulo es como crear una pequeña familia, preocupada a partes iguales por nuestros hijos.

 Y LLEGÓ EL GRAN DÍA...


Conocimos a la Seño Pepa, la que iba a ser profesora de Jesús en su primer año allí... Bueno, digamos que no comenzamos con buen pie... y no por ella, ni por nosotros claro... je, je, je... pero es que Jesús es mucho Jesús, y no se lo puso nada fácil.

Sin haber habido un primer contacto niño-papás-centro como el resto de sus compañeros (aunque estamos convencidos que hubiera dado igual) Jesús se pasó prácticamente todo el año "berreando" a la hora de entrar en clase... y mira que luego lo pasaba bien, y se ve que quiere a la Seño Pepa (¡y quién no!) y ella aprendió desde primera hora a llevarlo a su terreno...

Pepa consiguió "domarlo" un poco... aunque ella misma nos diga siempre que es un poco "melón"... Nos enseñó también a nosotros ciertas pautas que nos hicieran las vida más fácil... Esas tutorías en las que se convertía en confesora y paño de lágrimas... esa preocupación porque TODA la familia estuviera bien y que el trabajo fuera conjunto para sacar el máximo partido a nuestro pequeño.

¡¡Y vaya si lo consiguió!!

Esas fichas elaboradas con pintura, sus manos y pies, las canciones, los primeros aprendizajes didácticos... esos regalos del día del padre y la madre (mariposa, mariposa... ya no se me olvida... ;-p...)

Nos preocupaba mucho que al finalizar ese primer año Jesús volviera a las andadas al siguiente, y más cuando iba a tener una nueva Seño... Vanesa... ¡otro cambio más!

Y bueno, no hubo sorpresas, Jesús comenzó su segundo año en El Triándulo llorando a pleno pulmón... :-(

Eso sí... quitando ese "pequeño detalle", desesperante, pero al fin y al cabo son unos instantes... Jesús ha crecido. Este último año ha sido un cambio espectacular... adiós chupete, adiós pañal... hola a la dinámica de clase, a los cuentos, los números, las formas, los colores... el inglés...



Sigue sorprendiéndonos cómo esas seños maravillosas han sido capaces de enseñarle tanto en "tan poco tiempo". Jesús ya es un niño... entró en El Triángulo siendo un bebé de cuerpo grande... y ahora es un niño "mayor", con cuerpo aún más grande... ja, ja, ja

Este segundo curso ha sido muy intenso. La Seño Vanesa nos ha demostrado a todos que con una mente inquieta, paciencia y mucha imaginación puede sacarse mucho provecho a nuestros enanos... perdón, duendes.

Jesús se ha convertido en un niño interesado por todo, deseoso de aprender, de escuchar, de que le expliquen y de explicar él también... colaborador, muy colaborador, siempre con el ¿te ayudo? por delante cuando nos ve haciendo algo en casa...

Y bueno, a nivel "padres", también ha sido muy gratificante nuestro paso por El Triángulo. Desde hace dos años, siempre hemos encontrado el apoyo que necesitábamos en ellas, las seños de Jesús: nuestras dudas, los problemas "logísticos", los cambios de última hora... los despistes...

El esfuerzo de todas y cada una de las seños (Vanesa, Pepa, Nerea, Silvia, Encarni) por hacernos la vida un poco más fácil y sobre todo, más agradable, es encomiable. El hacerlo siempre con una sonrisa, además, es de agradecer.

Que nuestro pequeño vaya por la calle señalándote aquello que es un círculo, o un cuadrado, que te vaya nombrando los colores en inglés, los animales... Hace unos días estuvieron visitando una granja-escuela... otra experiencia más que sumar a la larga lista. 

Podría ser una larga lista de todo aquello por lo que recordaremos siempre este magnífico centro, con alegría y algo de nostalgia, aunque... mejor no aburrir a nadie con nuestras batallitas ¿no?

Una de mis experencias en el aula de los duendes podéis verla AQUI





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