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Mi aula huele a limón


Los niños y las niñas en su vida diaria están experimentando continuamente, son autores de su propia historia; es algo innato, puesto que necesitan explorar su mundo, manipular los objetos e investigar qué es lo que sucede en su entorno con la finalidad de poder entender su realidad, es decir, desean conocer el por qué de todas las cosas.

De modo que es necesario comprender que el alumnado siente el deseo y las ganas de descubrir aspectos interesantes de su mundo, y esto solo se consigue a través de una estimulación de la curiosidad de los niños con el fin de despertar el interés por este descubrimiento, para que esto dé lugar al aprendizaje de nuevos conocimientos. 



La mejor forma que tiene un niño de descubrir propiedades y cualidades de las cosas es por medio de la manipulación de objetos y de la experimentación.

Los juguetes clásicos y muy definidos son unidireccionales, suelen marcar el juego. En cambio, cuando tienen a su alcance multitud de materiales no estructurados pueden tener un juego más a fin con sus intereses y deseos y también desarrollar la generación de nuevas ideas y propuestas nada convencionales, observándose así creaciones extraordinarias.



Nueces y limones

Aprovechando que una familia nos trajo un saco de limones, pedí al resto que me trajeran cajas de cartón de diferentes tamaños y además añadí nueces (estábamos trabajando el otoño en la escuela).

Gracias a las familias realizamos un par de sesiones con este tipo de material -no estructurado- que ayudó a los pitufos a descubrir diversas cualidades, como por ejemplo que lo limones amargan si los chupas (que se lo digan a varios cuando les hincaron el diente a la piel), que ruedan, que si llenan una caja con limones esta pesa mucho (se ayudaban para arrastrar las cajas), que si chocamos dos nueces hacen sonido, apilaron cajas, se metieron dentro de ellas por el placer de hacerlo, escondieron en ellas los limones y las nueces... y yo al observarlos iba grabando en mi mente todas sus acciones y descubrimientos además de que "aún puedo oler esas sesiones" si pienso en ellas.



Es por ello  que les ofrecemos también este tipo de materiales ya que el niño da nuevas funciones a los objetos en función de sus necesidades e intereses y ello está al servicio de la autonomía en la medida en que el niño, abasteciéndose de lo que tiene a su alcance, satisface sus necesidades.



Transformando los objetos el niño es más autónomo, no ha de pedirnos cada objeto literal que necesita para recrear sus escenarios, sino que lo hace por sí mismo.

“El mejor juguete es aquel que sin ser nada concreto lo puede ser todo” 

Francesco Tonucci.

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