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La Gastroenteritis

Lgastroenteritis infantil es una enfermedad común, con síntomas claros y un tratamiento muy efectivo. Si se siguen las indicaciones médicas es posible controlarla rápidamente, aunque se hace necesario conocer las señales que anuncian su presencia para actuar y minimizar los riesgos que pueden enfrentar nuestros pequeños.
La gastroenteritis consiste en la inflamación de dos componentes del sistema digestivo: la mucosa estomacal (gastritis) y los intestinos (enteritis). La enfermedad puede ser producto de una infección viral o del consumo de alimentos contaminados por microbios y bacterias; aunque los síntomas son muy molestos para el paciente es una enfermedad fácil de controlar.
Las estadísticas a nivel mundial señalan que esta patología afecta a 200 millones de personas y que la población más proclive a contraerla son los menores de 18 meses. En España, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), ese sector representa el 90% de los casos de gastroenteritis.
¿Por qué se produce?
La gastroenteritis suele presentarse en la mayoría de los casos, como consecuencia de una infección viral. Durante estas fechas son muy frecuentes las oscilaciones de temperatura y estas favorecen las infecciones, es por ello que los casos de gastroenteritis aumentan, especialmente entre la población infantil. De acuerdo con estudios efectuados por la AEP el 90% de los niños menores de 4 años que padecen gastroenteritis aguda son afectados por el rotavirus, el que se transmite de persona a persona y es una causa común de diarrea en infantes.
Como consecuencia del rotavirus en Europa se producen cerca de 2 millones 800 mil casos de gastroenteritis cada año. Es durante el invierno cuando se registran más pacientes y son las guarderías y centros de estudio los lugares que más favorecen la difusión del virus.
Según la AEP otra razón que explica la gastroenteritis es el consumo de alimentos contaminados. Entre los alimentos más propensos a tener los microbios que originan la enfermedad se hallan los mariscos y la carne de cerdo.
Síntomas de la gastroenteritis
La gastroenteritis puede aparecer tanto a las tres horas de estar contagiado como en un par de días, dependiendo mucho la forma de contagio, por ejemplo podemos tomar un alimento y a las 3 horas ya empezar a sentir los primeros síntomas de la gastroenteritis. Los más habituales son:
  • Presentan un dolor en el abdomen que va aumentando en un periodo corto de tiempo.
  • Perdida de energía y fuerza.
  • Se suele seguir con nauseas.
  • Empiezan los vómitos.
  • En menos de 3 horas la diarrea.
  • A veces también fiebre
Es normal que la diarrea y los vómitos aparezcan a la vez o incluso que no tengamos vómitos (aunque esto es menos habitual.) Los síntomas suelen desaparecer entre 1 y 3 días.
El estado de las heces es muy liquido con poca parte solida e incluso nada, y sale con mucho gas, el número de veces es muy variable, desde 4 veces hasta 15 en un día.
El mayor riesgo de la gastroenteritis es la deshidratación del bebé, por eso debemos estar siempre muy atentos, y darle suero fisiológico, si no se corta la diarrea acudir al pediatra que será el que mejor nos pueda ayudar.
Una vez que se detectan los síntomas característicos de la gastroenteritis debe consultarse al médico y extremar las medidas de higiene para evitar el contagio a otros miembros de la familia, particularmente si hay más niños en casa.
Tratamiento de la gastroenteritis (se debe ir al pediatra)
El tratamiento se centra, sobre todo, en prevenir la deshidratación. Es por ello por lo que, el bebé, debe reponer las pérdidas de agua y sales minerales con una solución rehidratante, generalmente de venta en farmacias. Se pueden encontrar en formatos como tetra-brik o sobres para suspensión oral. Estas composiciones además de agua, contienen las sustancias que el niño puede haber perdido (cloro, bicarbonato, potasio, sodio).
Conviene ofrecerle al niño líquido a demanda, pero en pequeñas cantidades. Pero, si aún así,  tenemos la certeza de que el niño no retiene suficiente líquido, deberemos llevarle al médico o a urgencias por si necesitase una rehidratación por vía intravenosa
Respecto a la alimentación, habrá que modificarla según las necesidades del niño, es decir, si toma pecho, se lo ofreceremos a demanda (tal y como hemos apuntado anteriormente con las soluciones salinas); si toma biberón, procuraremos darle una leche baja en lactosa para poder proteger y restablecer la flora intestinal (recordemos que estas leches suelen ser más digestivas que las de uso común); y, si toma alimentos sólidos, procuraremos una alimentación basada en una dieta astringente (a base de pollo, arroz, pescado sin grasa, yogures, manzana, jamón de york y/o queso fresco).
Nota: es muy importante que el niño no se sienta forzado a comer y mantener un reposo relativo, evitando así propagar el contagio.

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